Coincidimos
por primera vez en aquella curiosa jornada de “Cuidarnos con inteligencia emocional”.
Una mañana de sábado cualquiera, en donde podían pasar grandes cosas y sin duda
nos hacía mucha falta cuidar nuestras cabezas.
Estabas sentada en las primeras filas y me fijé
en ti nada más entrar. Se me fue la vista hacia aquel destello de belleza en
medio del gentío, un flash que hacía poner en alerta todos mis sentidos.
Vestida de manera casual y con gestualidad tímida, pareciese que te gustara
demasiado pasar completamente desapercibida. Fue una de las cosas que me llamó la
atención de forma más extraña.
Después de empezar el acto, llegaron las
emociones evocadas por Verónica y Pedro, los auténticos expertos en inteligencia
y emociones, pero para mí, ya estaban en un segundo plano, hacía rato que tú ya
eras la protagonista en mi cabeza.
En
la hora del descanso para el café, te volví a distinguir entre la muchedumbre y
creo que notaste mi mirada clavada en tu nuca, en tu espalda, como si mi disparo
de ojos rozase tu hombro. Conseguí con esa energía que te giraras y nos mirásemos
fijamente desde el otro lado de la sala. Son de esos instantes que se quedan
grabados a fuego en las entrañas y cuando lo vuelves a pensar dices” ¡woooww!”.
Ahora ya no te saco de mi cabeza y siendo inteligente creo que debo dar un paso
más cuando te vuelva a tener ante mí.
Marcos CL

���� que intriga!! Que pasara!! Habrá ese segundo encuentro?? ���� Cuenta, cuenta
ResponderEliminarEsa cabeza....
ResponderEliminarAlm
Mueeo saber q paso despues....
ResponderEliminar