jueves, 13 de febrero de 2020

Cuidar(te)




Coincidimos por primera vez en aquella curiosa jornada de “Cuidarnos con inteligencia emocional”. Una mañana de sábado cualquiera, en donde podían pasar grandes cosas y sin duda nos hacía mucha falta cuidar nuestras cabezas.

 Estabas sentada en las primeras filas y me fijé en ti nada más entrar. Se me fue la vista hacia aquel destello de belleza en medio del gentío, un flash que hacía poner en alerta todos mis sentidos. Vestida de manera casual y con gestualidad tímida, pareciese que te gustara demasiado pasar completamente desapercibida. Fue una de las cosas que me llamó la atención de forma más extraña.

 Después de empezar el acto, llegaron las emociones evocadas por Verónica y Pedro, los auténticos expertos en inteligencia y emociones, pero para mí, ya estaban en un segundo plano, hacía rato que tú ya eras la protagonista en mi cabeza.

En la hora del descanso para el café, te volví a distinguir entre la muchedumbre y creo que notaste mi mirada clavada en tu nuca, en tu espalda, como si mi disparo de ojos rozase tu hombro. Conseguí con esa energía que te giraras y nos mirásemos fijamente desde el otro lado de la sala. Son de esos instantes que se quedan grabados a fuego en las entrañas y cuando lo vuelves a pensar dices” ¡woooww!”. Ahora ya no te saco de mi cabeza y siendo inteligente creo que debo dar un paso más cuando te vuelva a tener ante mí.
                                                                                                 Marcos CL


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