Era juntar nuestra piel y ese efecto inmediato se hacía presente. Se nos erizada por completo y era una sensación única. Me había estrenado con ese bralette rojo tan lindo y no podía resistir a que me lo viera puesto.
Se lo había copiado en la última cena que hicimos con los amigos y lo quería. A nuestra amiga María aquel modelo en negro que llevaba también le sentaba estupendamente, pero lo mío era rojo pasión. La verdad es que me quedaba como un guante, me dejaba ver los hombros y ese detalle de desnudez en los brazos que tanto gustaba. Era una prenda clásica, elegante y sensual a la vez.
Al acercarme a él ese efecto y no llevar sujetador fue demasiado evidente, al instante muy erectos en ese contacto con su pecho. Primero dejó caer la tira de un hombro y después la otra, para tenerme completamente expuesta, con mi torso desnudo y ese efecto escalofrío que tenia en mi estómago.
Era su olor, su manera de mirarme, su forma de pasar los dedos por mi cuerpo, lo que me hacia perder la noción del tiempo y espacio.
Nos besamos con mesura primero y después con la fuerza del fuego que ya teníamos encendido en nuestro salón.
Empezaba aquel puente de la Constitución y creo que íbamos a repasar artículo por artículo.
Bésame mucho, pero mucho mucho, mi enigmático amante.
Marcos CL

Que mejor manera de despertar que con este sensual relato. ����
ResponderEliminarQ sensualidad.. .me encanta!
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