viernes, 10 de enero de 2020

Acompáñame




Me costaba mantenerme en calma ante aquel encuentro. Esta vez no sería en territorio neutral, me tocaba ir a su casa, con todo lo que eso conlleva. Meterme en la guarida del lobo de forma sigilosa, pero siendo curiosa a la vez que cauta.

Me gustaba ver y comprobar como vivía una persona así, con esa mente tan hiperactiva en tantos campos, esa mente tan retorcida. Su manera de recibirme, amable y correcta como siempre, me sacó un peso de encima, ese instante en el primer momento, marca la trayectoria del encuentro.

Era un ambiente cálido, afable. Con las paredes de madera y colores suaves en la decoración. En el aire se respiraba una energía muy positiva, buena “vibra”, todo ello hacía de su casa un lugar muy acogedor. Con la luz adecuada y un aroma a vela de vainilla que acompañaba el desayuno.

La temperatura ideal para estar cómoda. Un poco de café para despejarse, previa cata de cítricos de la casa. Mientras preparamos una tostada con cecina y aceite de oliva virgen, las confesiones y los relatos se fueron poniendo sobre la mesa.

Al son de Los Secretos, que nos acompañan de fondo, la charla y la mañana se fueron fundiendo en un solo ente para hacer de esa mirada el aperitivo adecuado para un viernes especial.

Gracias por abrirte a mí, por dejarme entrar en ti, gracias por compartir un trozo de pan y un trozo de tu vida conmigo.

 Marcos CL

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